"Decir que estamos viviendo en tiempos de incertidumbre es un
eufemismo masivo. He tenido la bendición de estar en esta tierra durante 60
años, desde la Guerra de Vietnam hasta el 11 de septiembre y la crisis
financiera mundial. He vivido períodos de grandes cambios y agitación en el
mundo, en varios momentos de la historia de la sociedad en los que nadie podía
predecir lo que sucedería después.
Pero el nivel de miedo e incertidumbre que estamos
presenciando actualmente no tiene precedentes. Lo veo en los rostros de las
personas, lo escucho en sus voces y, ahora que estamos todos en nuestros
hogares, con poca conexión real entre nosotros, lo estoy presenciando en las
redes sociales. Tenemos miedo de ser lastimados, tenemos miedo de la economía,
tenemos miedo de no tener el control y ahora incluso nos tenemos miedo el uno
al otro.
No me malinterpreten, el miedo es un instinto humano
natural. Es nuestro cerebro, de dos millones de años, que está diseñado para
protegernos en estos momentos, en aras de la supervivencia. Siempre está
buscando lo que está mal, para que puedas luchar, escapar de la amenaza o
permanecer inmóvil. Pero si haces una de estas tres cosas cada vez que tienes
miedo o tienes dolor, vas a estar constantemente luchando, huyendo o
deteniéndote y poniendo tu vida en espera. Y esa no es forma de vivir.
Mira, todos los días conducimos por una carretera con tan
solo una línea amarilla pintada en el asfalto que nos separa de los automóviles
que se lanzan de cabeza hacia nosotros a 120 kilómetros por hora. Sabes que
todos los días las personas cruzan esa línea y matan a personas inocentes como
tú al otro lado.
Y también sabes que un cierto porcentaje de esos conductores
están borrachos. También sabes que algunos están enviando mensajes de texto.
Algunos se están quedando dormidos. Esos son los hechos. Todos los días esto
sucede en todo el mundo. De hecho, 1.4 millones de personas morirán en
accidentes automovilísticos cada año en todo el mundo. Eso es más de 3.200 al
día.
Y sin embargo, todavía nos subimos a nuestros coches y
conducimos. ¿Por qué? Debido a otra palabra que empieza con "*f" que
es cien veces más poderosa que el miedo: FE. (*Fear=miedo en inglés).
La fe no se aprende, es algo con lo que nacemos. La fe es lo
que nos alimenta en tiempos de miedo e incertidumbre. Es más poderoso que
cualquier emoción, incluso que el miedo. Cuando todo el infierno se desata, nos
da la capacidad de encontrar nuestro centro, ayudarnos a nosotros mismos y a
los demás a encontrar respuestas, a encontrar un significado más elevado en
medio de nuestro dolor y a pesar de nuestro miedo. Y si eres un líder, tomas
esa certeza y la transfieres a otros, porque la convicción humana tiene un
efecto viral y se extenderá. Traes certeza inquebrantable a entornos caóticos a
través del poder de tu fe.
Fe es saber que en el fondo somos más que cualquier cosa que
enfrentaremos, y podemos manejar lo que la vida nos depare. Siempre lo hemos
hecho y siempre lo haremos. Ese es el poder de la raza humana.
Los seres humanos son únicos entre las otras especies porque
tenemos la capacidad de controlar nuestro comportamiento, entrenarnos para
estar emocionalmente en forma y crear una fuerza interior, una psicología de la
resiliencia. Un fracaso no significa que dejemos de intentarlo. ¡Los animales
no tienen esto! Cualquiera que haya entrenado a un perro lo sabe bien.
Experimentan una, tal vez dos "fallas" y han aprendido la lección, no
volverán a intentarlo. Somos lo contrario; Somos Eternos Optimistas. Fallamos y
luego lo intentamos de nuevo.
Basta con mirar algunas de las empresas más exitosas del
mundo de hoy. La mayoría de sus fundadores y líderes experimentaron un fracaso estrepitoso,
muchas veces antes de tener éxito. Piensa en algunas de las parejas más felices
y conectadas que conoces. Lo más probable es que cada uno de ellos
"fallase" en las relaciones del pasado, pero ¿se dieron por vencidos?
No. Aprendieron, se adaptaron, crecieron y comenzaron de nuevo.
El hermoso regalo de ser humano es que somos resistentes
como especie. Somos adaptables por naturaleza. Esta no será la única crisis por
la que pasará este mundo, y no será la única crisis por la que cualquiera de
nosotros tenga que pasar, y ciertamente no será la única crisis por la que
pasará alguien a que amamos. Las personas no están formadas por cómo van las cosas
cuando las cosas van bien; la vida de las personas está determinada por los
momentos más difíciles.
Tenemos un ingenio dentro de nosotros mismos que dice que no
importa lo que pase en la vida, quién soy es más grande que cualquier cosa que
me pueda pasar a mí o a cualquier persona que ame. Ningún problema es
permanente, y nada de lo que sucede es generalizado.
La vida es dolor y placer, oportunidad y desafío, nacimiento
y muerte. Hay una temporada y un tiempo para todo y no nos corresponde a
nosotros decidir cuál es la temporada correcta, o en qué temporada deberíamos
estar. Es nuestro trabajo abrazar la temporada que se nos ha dado.
Este momento incómodo se parece mucho al invierno, ¿no?
Todos están aislados en sus hogares, tratando de protegerse del frío y
mantenerse calientes. Y, para muchas personas, es la temporada del
aburrimiento. Las escuelas y los restaurantes están cerrados, los eventos
sociales están en espera, los trabajadores de oficina están confinados a sus hogares
y para aquellos que están en el mundo, como los trabajadores de la salud, hay
una sensación de temor, de exposición peligrosa.
Pero como dijo una vez el filósofo ganador del Premio Nobel Albert Camus:
"En pleno invierno, finalmente supe que había en mí un verano
invencible".
El invierno no dura para siempre. La primavera siempre le sigue. Volveremos a
la vida normal, como siempre lo hacemos, como lo hemos hecho durante siglos. Y
cuando lo hagamos, ¿estarás preparado?, ¿estás entrenado para futuros desafíos?,
yo siempre digo: la unión de preparación y oportunidad genera la descendencia
que llamamos suerte. En cada crisis yace la oportunidad. Las personas exitosas
no tienen suerte; solo están preparados para las oportunidades que se les
presentan. La anticipación es poder.
Entonces, ¿qué vas a hacer durante esta temporada de
invierno?, ¿te vas a acomodar en el aburrimiento?, o tal vez fuera de ese
aburrimiento, ¿te unirás a las multitudes temerosas, magnificando y exagerando el riesgo hasta el punto de que solo quede la opción del peor de
los casos?. ¿Crearás emociones desalentadoras y te deprimirás a ti mismo y a
otros?, ¿o disciplinarás tus miedos, mantendrás la guardia en la puerta de tu
mente, enfrentarás el desafío y adoptarás creencias que te empoderen?
Independientemente de lo que ocurra a tu alrededor, hay una parte de ti que es fuerte. Llama a esa parte de ti. La parte de ti que tiene hambre. La parte de ti que es valiente frente a un miedo insondable. La parte de ti que no tolerará las excusas, la pequeñez y las tonterías. Llama a esa parte de ti, llama a esa parte de ti para dar un paso adelante y convertirte en aquello para lo que fuiste HECHO.
Independientemente de lo que ocurra a tu alrededor, hay una parte de ti que es fuerte. Llama a esa parte de ti. La parte de ti que tiene hambre. La parte de ti que es valiente frente a un miedo insondable. La parte de ti que no tolerará las excusas, la pequeñez y las tonterías. Llama a esa parte de ti, llama a esa parte de ti para dar un paso adelante y convertirte en aquello para lo que fuiste HECHO.
Siempre digo que: es lo que practicas en privado por lo que serás recompensado
en público. Este es tu tiempo en privado, este es tu tiempo para entrenar, para
practicar, para prepararte para lo que viene. Si tu salud es inferior a la que
le gustaría, concéntrate en mejorar eso. Si tus relaciones se han estancado o son
distantes, aprovecha este tiempo para volver a conectarte con tus seres
queridos. Propietarios de negocios, siéntense y tómese el tiempo para trabajar
en su negocio, para elaborar estrategias, para imaginar en qué se debería
convertir su negocio para tener éxito en
el nuevo entorno. Haz tu mapa. Planea. Aprende. Crece.
Porque te garantizo que el invierno terminará, y cuando lo haga, emergerás tan
por delante de todos los que no han usado este tiempo tan eficientemente como
tú que sentirás que estás mil kilómetros por delante. Pasarás de largo a tus
compañeros, a tus competidores. Habrás llevado tu vida al siguiente nivel.
Y mientras lo haces, estoy aquí para ti. Quienes me conocen, los que han
asistido a cualquiera de mis eventos inmersivos, saben que juego al máximo y
doy todo lo que tengo porque estoy aquí para servir. Sirvo a quienes quieren
más, a quienes son quienes son, a quienes no se conforman, a quienes desafían
las expectativas y limitaciones. Te ayudaré a crear, a innovar y a transformar
tu vida en una obra maestra aún más grande.
Y recuerda: es hora de tomar conciencia de tu poder y recordarte a ti mismo y a
todos los que te rodean que la raza humana es resistente, flexible y fuerte más
allá de la imaginación. Dirige, no sigas. Descubre formas de innovar, de crear
y de dar y de apoyar a otros que quizás no vean más allá del invierno. Lidera
con la verdad de nuestra esencia, que la fe y la certeza, nuestro derecho de
nacimiento natural y nuestras habilidades, puedan despertarse. Esta habilidad
se puede activar, así que vive la verdad hoy con todos los que te rodean.
Entonces podremos resolver cualquier problema que enfrentemos. La raza humana
siempre lo ha hecho, y siempre lo hará.
Entonces vive fuerte. Vive con fe. Vive con pasión. Y que Dios te bendiga".
Traducido del blog de Tony Robbins.
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