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viernes, 15 de abril de 2022

Qué fue de Julian Assange...

 

El aniversario de la detención del responsable de Wikileaks impulsa los reclamos y campañas para impedir su extradición a Estados Unidos, mientras su defensa intenta evitar que «enfrente cargos penales por publicar información veraz».

13 abril 2022 06:16

El tercer aniversario del arresto del ciberactivista y fundador de WikiLeaks, Julian Assange, impulsa los reclamos y campañas en redes para impedir su extradición a Estados Unidos, mientras su equipo de defensa señaló que continuarán luchando para evitar que «enfrente cargos penales por publicar información veraz». El australiano de 50 años fue arrestado desde la Embajada de Ecuador en Londres el 11 de abril de 2019 para enfrentar la justicia estadounidense por cargos de espionaje por la publicación de WikiLeaks de registros militares y cables diplomáticos estadounidenses confidenciales.

Desde entonces se encuentra recluido en una prisión de alta seguridad en Belmarsh, al sureste de Londres, y el mes pasado se casó con la abogada y pareja a largo plazo Stella Moris desde dentro de los muros. Este lunes, tres años después, la Alianza de Medios, Entretenimiento y Artes de Australia solicitó al Gobierno federal -ahora interino antes de las elecciones del 21 de mayo-, que utilice sus vínculos con Washington y Londres para poner fin a la extradición y retirar los 18 cargos contra a él.

Continúa...

          

domingo, 30 de agosto de 2020

Feliz Apocalipsis - El Secreto Más Grande del Vaticano


Antes de que llegue mamá Censura y arrase con todo, como es su costumbre, me propongo contar cómo he llegado a la misma conclusión que Joseph Gregory Hallett o Stewart Swerdlow, acerca de cuál es uno de los mayores secretos del Vaticano, si no el mayor; porque hay una enorme variedad de secretos para elegir, no me cabe duda.

En estos vídeos del canal Bizion: 1 - 2, han doblado al castellano una entrevista hecha a Joseph Gregory Hallett, el supuesto rey legítimo de la corona británica, ejerciendo en su puesto y activo desde hace unos pocos meses. En dicha entrevista, King Joseph relata cómo la corona británica cayó en las garras de los banqueros Rothschild al arruinarse tras la batalla de Waterloo, siendo desde entonces un cascarón, más bien una fachada para los experimentos genéticos y sociales de los banqueros. La rama monárquica legítima marchó a Nueva Zelanda donde siguió conservando su historia y sus genes hasta el momento actual, en el que el rey Joseph ha asumido los cargos que le corresponden, (pendientes de ratificar con las ceremonias correspondientes según explica), heredando la corona británica, el asiento papal del Vaticano y el de Mesías o Cristo del estado de Israel.

En los primeros minutos del vídeo, el rey Joseph afirma que el secreto más grande del Vaticano es que hubo dos Jesús: sorprendente, como poco.

Esta misma historia es narrada también por un sobreviviente del Proyecto Montauk, Stewart Swerdlow. En esta entrevista que le hace Steve Locse a Stewart, éste explica cómo fue enviado al pasado para ‘eliminar’ a Jesús, mejor dicho, a uno de los dos, al bueno, por así decir, y cómo fue incapaz de hacerlo.

Muchas teorías sobre los viajes en el espacio-tiempo describen por qué es imposible cambiar el pasado en nuestra línea temporal y qué sucede cuando se intenta: se crea una nueva línea temporal que inicia con el cambio introducido, que tendrá un recorrido incierto, quizás infinito, y que precisamente por ello se ha dejado de intentar, por entes humanos al menos. Es una creencia común en algunos ambientes alternativos, que sí se puede cambiar el sino de los tiempos, aunque se debe hacer de forma muy sutil, con inducción o sugestión, por ejemplo sembrando predicciones, revelaciones o profecías; hay mucho por descubrir en ese campo y quizás lo retome algún día.

Para mí la cuestión de los dos Jesús se remonta a la segunda mitad de los años noventa. En ese lustro sucedieron muchas cosas significativas en mi vida: compré mi primera casa, empecé a trabajar un par de días a la semana en una librería esotérica de la que era cliente habitual además de seguir a tiempo completo en una ONG y conocí al escritor José Antonio Campaña, escritor del libro "Las Semillas de Cristo", en una visita al programa radiofónico nocturno de Miguel Blanco, "Espacio en Blanco", que escuchaba asiduamente desde su inicio allá por 1987.

Tiempo después, José Antonio pasaba por la librería para ver cómo iban las ventas de su libro y trabamos una cierta amistad. Por aquel entonces, José Antonio, su pareja y su hijo vivían en Alpedrete, muy cerca de la localidad en la que estaba situada la librería y pasaba de vez en cuando por allí. En una de sus visitas me propuso hacer una prueba para ver si yo podía ser una de las 'fuentes' para su nuevo libro "El legado de las semillas de Cristo", la secuela que estaba escribiendo de su primer libro, y le dije que ¡Sí, claro!, con mi entusiasmo habitual.

Estuve varias veces en casa de José Antonio, un chalet con un patio precioso, con unas frondosas plantas de la fruta de la pasión cuya flor sugiere en su forma a los clavos de Cristo; muy apropiado, pensaba yo en aquellos momentos. En cada visita, tras comer o cenar, hacíamos una sesión, que no podría llamarse de hipnosis ni de regresión, era más bien una leve sugestión. Consistía en sentarnos ante una mesa, frente a frente, cerrando los ojos y tomándonos de las manos mientras José Antonio recitaba en voz alta un padrenuestro, lo que inevitablemente llevaba a pensar en Jesús; al menos así era en mi caso.

En una de aquellas sesiones, mi mente o mi conciencia, en vez de ir a Egipto como era mi costumbre, o mi querencia, ya que no había ninguna orientación o inducción salvo el padrenuestro, se posicionó en el cuerpo de una mujer que estaba muy cerca de Jesús. Yo veía a Jesús como un ser brillante, es decir, no veía su cara o su cuerpo de la forma habitual sino que veía una bola luminosa (más tarde supe que se puede ver a los seres humanos como bolas luminosas —bendito Castaneda—). Es por eso que no puedo describir los rasgos de Jesús, teniendo en cuenta que cada quien ve la realidad según su nivel de conciencia, o de su nivel espiritual como quiera llamársele, por lo que me alegré mucho de no tener que hacer una descripción física, que me hubiera llevado una eternidad.

Cuando le dije a José Antonio que estaba con Él, en un día soleado, en un gran campo de sembradío en barbecho rodeado de árboles, creo que algarrobos, lleno de personas, cientos, calculé a ojímetro, que esperaban oír sus palabras, me pidió que le dijese que él estaba allí, que Él ya lo conocía y que quería preguntarle si iba a estar con él en el próximo viaje que iba a realizar para promocionar el libro. Me acerqué a Jesús y él me miró, entonces le trasladé mentalmente la pregunta indicada y, cómo explicarlo, pues ni modo, ¡la bola luminosa se echó a reír! Fue una carcajada completamente feliz y desinhibida a la que mi cuerpo físico, sentado a la mesa con J.A., respondió con otra carcajada muy similar. La lógica reacción de José Antonio fue preguntar:

—¿Qué te ha dicho?

Hasta aquí mi experiencia con Jesús. Me reservo algunas cosas por supuesto, pero es cuanto puedo contar. Más tarde, en aquella misma sesión, tras haber perdido la conexión con el Jesús luminoso, José Antonio me indicó que lo buscase de nuevo, a lo que mi mente respondió trasladándose hasta una playa. Era de noche y había una figura humana, ahora sí, sentada, abrazando sus rodillas mirando al mar. Era una figura masculina que mi mente identificó como Jesús, tenía el cabello largo, oscuro y ligeramente ondulado. Me acerqué a Él rodeándole por su izquierda y me lo quedé mirando a la cara por un breve instante. Tenía el rostro hermoso y equilibrado, yo sabía que Él sabía de mi presencia aunque no me mirase directamente. Mi mente se centró en sus ojos ¡Ojos negros! que miraban al horizonte hacia el mar y desprendían una profunda tristeza, puede que fuera nostalgia o soledad. Quise saber qué estaba sintiendo y por qué lo sentía, y mi consciencia entró a través de su ojo izquierdo, traspasándolo como si fuera una partícula de polvo y encontrando en su interior un universo completo, profundo y oscuro como sus ojos.

José Antonio iba preguntándome qué sucedía en mi experiencia y yo le iba relatando cuanto veía, no sin cierta resistencia —pues hubiera deseado completar mi viaje sin interrupciones—: que veía a Jesús por detrás, que miraba al mar, que vestía una túnica oscura, que tenía los ojos negros... —¡Sal de ahí, ese es el Otro! —gruñó José Antonio—. Naturalmente, mi mente se ofuscó y se acabó la magia de la experiencia. No entendí, ni le pregunté el porqué de su reacción, simplemente hice mis suposiciones.

Años más tarde, supe de los dos Jesús a través de Stewart Swerdlow. Ya sabía de su supuesta familia numerosa a través de “Caballo de Troya” de  J.J. Benítez y del libro de “Urantia”. He leído mucho sobre Él de muchos otros autores: Andreas Faber-Kaiser, Christopher Moore, Robert Graves y de muchísimos otros, pero hasta la confirmación del rey Joseph, la cuestión del ‘Jesús doble’ había permanecido en mi mente en un limbo de incertidumbre.

Ahora puedo decir que de algún modo conozco a los dos hermanos: el negro y el blanco, el bueno y el malo, pero no termino de saber por qué el Jesús de los ojos negros debe ser el malo. No vi ni sentí nada malo en Él, a pesar de la advertencia de José Antonio, nada más una tristeza infinita que yo misma siento cuando pienso en la situación de la humanidad.

   
 
¡Ah, y Feliz Apocalipsis!

martes, 18 de agosto de 2020

Feliz Apocalipsis - Viejas Ideas, Nuevas Mentes V


"La tecnología, en común con muchas otras actividades, tiende a evitar los riesgos a los inversores. La incertidumbre es eliminada siempre que resulta posible. Las inversiones de capital siguen esta regla, puesto que la gente prefiere, en general, lo predecible. Pocos reconocen lo destructivo que puede llegar a ser esto, cómo impone severos límites sobre la variabilidad, y hace así a poblaciones enteras fatalmente vulnerables a las impresionantes maneras en que nuestro universo puede arrojar los dados."


"Herejes de Dune", Frank Herbert, 1984

  
     

Reseteo 2.0: los buenos viejos tempos de la alta tecnología y de las altas gentes.

   
   
¡Ah, y Feliz Apocalipsis!

martes, 2 de junio de 2020

Guía del autoestopista espiritual - De los mutantes


“El mayor desafío al que se ha enfrentado mi pueblo ha sido oler y saborear las palabras y creencias del hombre blanco y luego escupirlas sin juzgar ni ofender a quienes las defienden. Ya quedan pocos aborígenes, y cada año van quedando menos, a medida que las tribus se ven forzadas a abandonar sus tierras para someterse a las costumbres del hombre blanco si no quieren perecer. En verdad, no me refiero al hombre blanco. Debo corregir mis palabras, pues el color de la piel no tiene importancia alguna. Es su mentalidad y su forma de vida, la sustitución de las leyes originales por otros valores, lo que ha producido mutaciones en los seres humanos. Hay mutantes de todos los colores.”

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[…] “En el mundo mutante existe la ley de la religión. Estoy segura de que te resulta familiar. Pues bien, uno de los preceptos de esa ley dice «No matarás». El mensaje es muy claro, y sin embargo los mutantes siguen matándose unos a otros, en las guerras, en las carreteras, en los experimentos de medicina, en defensa de sus posesiones o de su propia vida, por odio o por venganza. La interpretación de un mandato tan sencillo como «no matarás» se tergiversa para justificar la forma de actuar de una persona en determinadas circunstancias. Eso puede ser lo correcto si una sociedad así lo decide, pero en verdad esa ley encierra una orden muy clara. Ese «No matarás» quiere decir literalmente «¡No puedes matar a nadie!».”

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[…] “Mi pueblo se hace llamar "Karoon", que se podría traducir como "los primeros", "los originales", "los puros", "los reales" o "los que piensan en unidad". A mí me gusta llamarnos la tribu de los Auténticos. Para referirnos a la sociedad de tipo occidental, hablamos de "los cambiados", "los que ya no piensan en unidad", "los alterados" o "los mutantes" —Benala descubrió su blanca dentadura y añadió entre risas—: Y esto que te digo no es una opinión, sino una observación.”

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[…] “Si lo traducimos al lenguaje de los mutantes, estaríamos hablando de un "libro de cuentas la Eternidad". En sus páginas habría una entrada que indicaría cuántos segundos hemos vivido realmente, y un desglose en el que se computarían cuántos de esos segundos hemos vivido en paz, satisfechos, a gusto con nosotros mismos —como ocurre cuando ayudamos a otra persona—, y cuántos segundos hemos dedicado al placer de la risa o de la música. En el libro quedaría también registrado el número de veces, a lo largo de nuestro centenar aproximado de años de vida, en que nos hemos enfadado y hemos elegido permanecer enfadados, o hemos sentido odio y hemos alimentado ese sentimiento.”

“Cada palabra que pronunciamos se diluye en el vaho y jamás puede recuperarse. Podemos decir "lo siento", pero eso no anula el efecto de la energía que hemos liberado. Las intenciones son energía, las acciones son energía. Sin embargo, una persona puede actuar de una forma y ocultar en su interior una intención distinta. Todas las formas de conciencia humana son acumulativas y generan atmósferas colectivas. Hoy día, la Madre Tierra se halla envuelta en un halo tan denso y cargado de energía negativa que, en algunos lugares, las personas respiran y se alimentan de los pensamientos de victimismo colectivo y llenan el vacío que crean con más de lo mismo. También existe una aureola que se desarrolló a partir de planteamientos y acciones basados en la premisa "yo primero, lo demás no importan". La cuestión es conseguir lo que se desea a toda costa. Movido por este tipo de razonamientos, el hombre ha puesto todas sus energías en el afán de inventar, de sacar provecho a todo, sin detenerse a pensar en la vida del mañana, ni en si habrá posibilidad de vida mañana. Los espíritus de los recién nacidos y de los niños son fuerzas tan positivas que, ahora, muchos de ellos vienen a la tierra para quedarse tan sólo un breve período de tiempo y poner toda su energía en el intento de compensar —y eventualmente eliminar— la energía negativa.”


[…] “Pero, en última instancia, es la Sagrada Unidad quien decide. ¿Acaso no saben los mutantes que no pueden impedir que sople el viento, que resuenen los truenos, que broten las flores o que la fruta caiga de los árboles? ¿Cómo se puede cosechar hoy la fruta de mañana? ¿Cómo se puede saber lo que el mundo tiene en reserva para el futuro? —Los mutantes no creen que el mundo tenga nada en reserva para el día de mañana. Ellos son los encargados de controlar el mundo. Creen que los humanos son la única forma de inteligencia del planeta, y que las personas pueden hacer todo lo que les plazca. Según ellos, el mundo le fue concedido al hombre para que lo utilice de la forma que más le convenga. —¿Que los humanos son la única forma de inteligencia en el planeta? ¿Y cómo llaman entonces al habla y al pensamiento de los delfines y las ballenas? —Por no hablar de los lobos, los loros o los chimpancés —añadió Benala—. En el mundo hay un gran número de animales dotados de gran inteligencia, pero los mutantes no creen que estas criaturas puedan desarrollarse y alcanzar la superación de su actual fase evolutiva. Según ellos, los animales no tienen mucho que ofrecer. Realmente creen que están hechos para ser dominados.”


Extractos del libro "Mensaje desde la eternidad", Marlo Morgan, 1999

  

viernes, 14 de febrero de 2020

Guía del autoestopista espiritual - De la psiquiatría

Psi (Ψ ψ) es la vigésima tercera letra del alfabeto griego. Fue trasliterada con el dígrafo ps por los romanos en palabras tales como psalmus, psalterium y psyche (salmo, salterio y psique). El significado surge a partir de la asociación de la letra Psi con la palabra griega “Psiqué”, que originalmente tenía el significado de “mariposa” (de hecho podemos asimilar fácilmente la forma de la letra con el dibujo estilizado de una mariposa con las alas desplegadas). Posteriormente pasó a utilizarse el término con los sentidos de “soplo de brisa”, “aliento”, “ánimo” y, finalmente, de “alma” o "mente". Tal es el origen del nombre “Psicología” (ciencia del comportamiento) y del empleo de la letra Psi para representarla. Los griegos creían que cuando moría una persona y exhalaba su último aliento, el alma abandonaba el cuerpo volando en forma de mariposa. La mitología griega representa a la diosa “Psiquis” o “Psique” como una adolescente con alas de mariposa, siendo la menor de las tres hijas del rey de Anatolia, la más hermosa de ellas y la representación del alma humana.


Más información y sitios web donde ver el documental. Es posible que YouTube lo censure, por el momento sólo hay restricciones por edad y un aviso por contenido ofensivo o inadecuado.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Queridísima América:


A la espera de que Oliver Stone nos regale las neuronas con algún documental o película que ilustre el estado del mundo en nuestros días y, en especial, de América latina, tendremos que conformarnos con los medios oficiales y/o masivos y con algunos alternativos para tratar de conocer -aun superficialmente- lo que pasa allende el Atlántico. Buena Suerte y que la Fuerza os Acompañe.


 Los Unos



Los Otros


Y los de Más Allá



Carta abierta a todos los hermanos hispanos del continente americano por Guillermo Fesser:


"Harto de tener que navegar continuamente entre lo español y lo hispano, como si fueran realidades distintas, como si la una debiese de invitar a la vergüenza y la otra al orgullo, me decido a escribir estas líneas.

En primer lugar, quiero aclarar que odiar a España por su papel en la conquista, me parece a mí, no es bueno, ni malo, ni todo lo contrario. Solamente quisiera estar seguro de que ese odio está fundamentado y no es objeto de manipulación.

Para empezar quisiera compartir el dato histórico de que España (entonces Castilla) nunca consideró ningún territorio de América colonia, sino una nueva provincia. Esto no exime de culpas a las terribles atrocidades cometidas por carniceros, con mentalidad del siglo XVI que realizaron todo tipo de vergonzosos ultrajes contra los nativos de América; pero está plenamente documentado que los Reyes Católicos extendieron los derechos de que gozaban los habitantes de la península a los territorios de ultramar y que trataron de perseguir a quienes no mantuvieran tales principios. Otra cosa es que lo consiguieran, en una época en que, con la población diezmada por las hambrunas, la peste, y las continuas guerras con Europa, mandar “policía” a América resultaba harto complejo. Basta una rápida comparación con el supuesto imperio británico, que nunca fue un verdadero imperio, pues los imperios, como hizo el Romano con Hispania, anexionaban las culturas conquistadas a su cultura, mientras que, los británicos, simplemente se limitaron a exterminarlas). En México, en Guatemala, o en el Perú de 2019, vive mucha gente con rasgos indígenas o mezclados. En Nueva York, es imposible ver a nadie. Algunos, muchos españoles, exterminaron indígenas; pero muchos más les respetaron. Respeto, ojo, con la mentalidad de lo que significaba respeto en el siglo XVI que, tristemente, consistía básicamente en catolizar. La gran pregunta cuando uno revisa la historia no es cómo de justos fueron sus protagonistas de acuerdo a la visión actual, sino cuán justos fueron respecto al pensamiento de su época. Es muy bonito ser feminista en el siglo XXI, pero hasta el XIX ibas a la hoguera si te atrevías a comentarlo. Los valientes de hoy no necesariamente hubieran sido tan valientes en el pasado. Dicho esto, quisiera expresar mi más profunda convicción de que las guerras de independencia de los territorios de España en América no fueron en absoluto guerras de independencia. ¿Ganaron acaso Montezuma o Atahualpa? No fue ni mucho menos una guerra de liberación de los indígenas americanos de sus invasores españoles. Las independencias americanas no fueron otra cosa que una guerra civil entre españoles. Entre los que querían seguir pagando impuestos al rey en la metrópoli y los que preferían quedarse el dinero para ellos mismos. Ganaron, en nombre de los indígenas, los que querían quedarse con el dinero para ellos; las mismas familias, descendientes de españoles, que hoy siguen negándoles el pan y la sal a los indígenas. Vencedores que, para justificar ante la historia que estaban del lado de los justos (cuando sólo estuvieron y continúan estando del lado propio) demonizaron a sus hermanos españoles perdedores. Narrativa a la que sumaron los estadounidenses para darles la puntilla y justificar así la anexión imperialista de Puerto Rico, Cuba, Guam y Filipinas. Ojalá llegue un día en que todos los hispanos, descendientes de uno y otro bando, entendamos que este estúpido enfrentamiento entre nosotros solamente beneficia a los canallas. Rufianes que nos enseñaron a avergonzarnos de nuestra historia común, mostrando a Cristóbal Colón como un genocida, cuando en realidad deberíamos estar orgulloso del emprendedor que cambió la fisonomía del mundo inventando el primer internet. Lo que ocurre es que entonces Google era el inmenso océano, el ratón se apellidaba Pinzón, y a Amazon lo llamaban el galeón de Manila. Gracias a la hazaña de Colón, se conectaron por vez primera los humanos de los diferentes continentes. La caña de azúcar pasó de Asia a España y, de España, a Cuba. Los biombos del Japón llegaron a México y, de ahí, a Holanda y al imperio austriaco. Cambiaron las expectativas del mundo con Colón tanto o más que con el alunizaje de Neil Armstrong. La diferencia es que el astronauta es un héroe entre los suyos… y nosotros renegamos profundamente del nuestro. Hermanos hispanos, se nos ningunea, se nos desprecia, se abusa de nosotros, y no hallamos respuesta porque permanecemos divididos. Es tiempo de revisar la historia y decidir, de verdad, si es cierto que este odio que nos profesamos está basado en algo irremediable, o podemos encontrar ‘common ground’ y juntar una fuerza definitiva que nos ayude a conseguir una vida mejor para todos.

Como árboles, cada uno hemos desarrollado una copa diferente, con distintas ramas y follajes, pero nuestro bosque, nos guste o no, permanece anclado en las mismas raíces. ¿No podríamos empezar a disfrutarlo plantándole cara a la xenofobia y la manipulación que nos separa? Ojalá.

Así debería ser, ¿no creéis?"

Un poco más aquí.

martes, 24 de septiembre de 2019

Conspiración - Víctor Rothschild fue un agente soviético


Víctor Rothschild fue un agente soviético.

Aquí hay pruebas de que el cártel de la banca central mundial controlado por Rothschild está detrás del comunismo, la guerra y la tiranía del gobierno mundial.

“¿Qué es más plausible, que Víctor Rothschild, uno de los hombres más ricos del mundo, abrazase los ideales comunistas para que le quitaran su fabulosa riqueza y posición o que el comunismo fue, de hecho, un engaño diseñado para quitarnos nuestra riqueza y libertad en nombre de la igualdad y la hermandad?

En 1942, Sir Mark Oliphant, un destacado físico británico, se sorprendió cuando un mensajero entregó una parte de su nueva tecnología de radar con una advertencia del inspector de seguridad del MI-5, Víctor Rothschild, para "reforzar su seguridad".

Unos días antes, Rothschild, había visitado el laboratorio de Oliphant en la Universidad de Birmingham, lo había interrogado sobre su investigación y se había embolsado el magnetrón de tres pulgadas de diámetro.

¡El barón Rothschild era él mismo un agente soviético! Antes de devolver el magnetrón, había transmitido dibujos detallados a Moscú, un hecho confirmado más tarde por sus manejadores de la KGB.

Oliphant relató esta historia en 1994 a Roland Perry, el autor australiano de The Fifth Man (1994, Sedgwick y Jackson).

Entre 1935 y 1963, la Unión Soviética conocía todos los secretos militares y científicos de Gran Bretaña gracias a "The Cambridge Five", un anillo de espías que operaba en el M1-5, el MI-6 y el Foreign Office. Las agencias de inteligencia occidentales quedaron sin efecto y los secretos aliados, incluido el diseño de la bomba atómica, fueron robados.

Los traidores fueron Kim Philby, Donald Maclean, Guy Burgess y Anthony Blunt. Pero hay una reticencia natural a admitir que "el quinto hombre" fue Nathaniel Meyer Víctor Rothschild (1910-1990), el tercer barón Rothschild, el jefe británico de la dinastía bancaria más rica del mundo, que controla el Banco de Inglaterra.

En 1993, después de la disolución de la Unión Soviética, seis coroneles retirados de la KGB en Moscú confirmaron la identidad de Rothschild como Roland Perry. El coronel Yuri Modin, el manejador del anillo de espías, quedó registrado.

Perry escribe: "Según ... Modin, Rothschild fue la clave para la mayor parte de la penetración del anillo de Cambridge en la inteligencia británica. "Tenía los contactos", señaló Modin. "Fue capaz de presentar a Burgess, Blunt y otros a figuras importantes en Inteligencia como Stewart Menzies, Dick White y Robert Vansittart en el Ministerio de Asuntos Exteriores ... que controlaban el Mi-6". (P.89). Puedes entender la renuencia. Los Rothschild son, sin duda, los mayores accionistas del sistema de banca central del mundo.

La carrera de Víctor Rothschild como agente soviético confirma que estos banqueros, con sede en Londres, planean transformar su monopolio de crédito en un monopolio de todo lo que usa al gobierno como su instrumento, en última instancia, una dictadura del "gobierno mundial" similar al comunismo.

Agrega credibilidad a la afirmación de que los Rothschild estaban detrás de la Revolución Bolchevique, y usaron la Guerra Fría y más recientemente el engaño y la falsa "Guerra contra el Terror" del 11 de septiembre para avanzar en su hegemonía mundial.

HOMBRE DE ACCIÓN

Según "The Fifth Man", Víctor Rothschild tenía un coeficiente intelectual de 184. Era un talentoso pianista de jazz con una comprensión intuitiva de muchas disciplinas científicas. Él vio a la banca como un asunto triste y prefirió el emocionante ejemplo de su bisabuelo Lionel Rothschild (1808-1879) a quien Benjamin D'israeli inmortalizó como "Sidonia" en la novela "Coningsby" (1844).

Víctor Rothschild, 3er Barón Rothschild.

"Ningún ministro de Estado tenía comunicación con agentes secretos y espías políticos como Sidonia. Mantuvo relaciones con todos los marginados inteligentes del mundo. El catálogo de sus conocidos en forma de griegos, armenios, moros, judíos secretos, tártaros, gitanos, polacos errantes y Carbonari, arrojarían una curiosa luz sobre aquellas agencias subterráneas de las cuales el mundo en general sabe tan poco, pero que ejercen una influencia enorme en los eventos públicos. La historia secreta del mundo era su pasatiempo. Su gran placer era contrastar los motivos ocultos con el pretexto dado al público de las transacciones". ("Coningsby" págs. 218-219).

Rothschild estudió Zoología en Cambridge, donde Anthony Blunt lo reclutó para la KGB alrededor de 1936. Rothschild luego se unió al MI-5 y estuvo a cargo del contra-sabotaje. Instruyó a los militares sobre cómo reconocer y desactivar bombas.

Rothschild era un amigo personal de Winston Churchill:

"Los dos socializaron a menudo durante los años de guerra", escribe Perry. "Rothschild usó su riqueza y posición para invitar al primer ministro a fiestas privadas. Su entrada al líder en tiempos de guerra, más acceso a toda la información clave de inteligencia, cada desarrollo de armas importante y su comando de operaciones de contra-sabotaje en Gran Bretaña, hicieron de Rothschild una figura secretamente poderosa durante los años de guerra... El resultado fue que Stalin sabía tanto como Churchill sobre información vital, a menudo antes de que se informara al Alto Mando británico". (xxviii-xxix).

Rothschild ayudó a neutralizar a los enemigos de la Unión Soviética que acudieron a los británicos en busca de apoyo. Por ejemplo, estuvo involucrado en el encubrimiento del asesinato del líder de guerra polaco y aliado británico Wladyslaw Sikorski, cuyo avión fue explotado en julio de 1944. Sikorski se había convertido en una carga para Stalin después de descubrir que el KGB había masacrado a 8.000 oficiales polacos en Katyn Woods en 1940.

En 1944, Blunt, Burgess y Philby se quedaron con Víctor en la mansión de Rothschild en París. Rothschild estuvo brevemente a cargo de la inteligencia aliada en París e interrogó a muchos prisioneros.

Después de la guerra, Rothschild pasó un tiempo en los Estados Unidos supervisando los intentos de aprender los secretos de la bomba atómica. Debido, en parte, a los Cinco de Cambridge, Perry dice que "los rusos sabían sobre todas las principales operaciones de inteligencia que se ejecutaron contra ellos en los años 1945 a 1963". (xxxi).

CONCLUSIÓN

Víctor Rothschild tuvo muchos trabajos que sirvieron para disfrazar su verdadero papel, que sospecho que era el de un miembro del Gran Consejo de los Illuminati. (Los Illuminati representan el rango más alto de la masonería). No era un agente humilde. Probablemente dio órdenes a Winston Churchill, Franklin Delano Roosvelt y Stalin.

Por ejemplo, se aseguró de que la URSS apoyara el establecimiento del Estado de Israel.

"Conocía los canales de fondo adecuados para llegar a los tomadores de decisiones en Moscú", dijo un coronel de la KGB a Perry. "Digamos que hizo las cosas que solo harías si has llegado a la cima. Fue muy persuasivo". (176).

Cuando controlas la oferta monetaria, puedes ser muy persuasivo, como han aprendido los estadounidenses.

Los súper ricos tienen más en común entre sí que con el resto de la humanidad. Parece que han abandonado su papel natural como líderes y benefactores de la humanidad, y en su lugar conspiran para encadenarnos. Es una pena porque lo único que no tienen es amor.

El hecho de que Rothschild estuviera protegido hasta su muerte sugiere que esta es una conspiración de la clase dominante.

Según Greg Hallett, Anthony Blunt, un compañero espía, era un hijo ilegítimo de George V, medio hermano y muy parecido a Eduardo VIII, el duque de Windsor.

Hasta su exposición en 1964, Blunt fue Caballero y Conservador de la colección de arte de la Reina. Recibió inmunidad de enjuiciamiento a cambio de su confesión.

Muchos creen que esta es una conspiración "judía". Ciertamente, el sionismo, el neoconservadurismo y el comunismo (en todas sus formas) juegan un papel esencial. Pero considere esto: el actual Lord Jacob Rothschild, el Cuarto Barón Rothschild, es el hijo de Víctor con su primera esposa Barbara Hutchinson, una no judía conversa. En la ley judía, Jacob Rothschild no es judío.

Mientras que Víctor Rothschild simulaba tener "ideales socialistas", el banquero era un traidor consciente. La traición es la plantilla para la política contemporánea en todas partes. El cártel de la banca central está erigiendo sigilosamente su dictadura de "gobernanza mundial" mientras nos distrae con sexo y deportes.

Nuestras élites políticas y culturales son cómplices conscientes o involuntarios. El cártel bancario ataca nuestras fundaciones nacionales, religiosas, raciales y familiares usando la guerra (en Irak, Irán, "contra el terror"), la homosexualidad, la pornografía, el feminismo, la migración masiva y la "diversidad" como armas.

Claramente, necesitamos nuevos líderes que se enfrenten a los propietarios del sistema monetario mundial. El destino de la humanidad está en juego.


miércoles, 28 de marzo de 2018

Documentales - La historia enterrada


Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.

Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.

Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.

Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que el mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

martes, 7 de marzo de 2017

Documentales - Oliver Stone: Ukraine on Fire


"EL CINEASTA ESTADOUNIDENSE OLIVER STONE DESVELA LAS CLAVES DE LA PELIGROSA CRISIS UCRANIANA (VÍDEOS)

Oliver Stone no es nuevo en el cine político y documental. En el video que les presentamos, este conocido director cinematográfico estadounidense relata lo que en su opinión ha provocado la dramática crisis ucraniana. No sólo son factores que tengan que ver con el presente. Su gestación y desarrollo están muy vinculados, también, al pasado, a un sangriento pasado.

Entre las personas que Oliver Stone entrevistó en su documental se encuentran  el propio ex presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich; Vladímir Putin, y también el ex ministro de Interior de Ucrania, Vitali Zajárchenko.

Antes de que se produjera la exhibición pública del documental, en la red y en no pocos medios aparecieron numerosas peticiones, fundamentalmente orientadas por el propio gobierno golpista ucraniano, que reclamaban que  el documental fuera prohibido, pues en opinión de los peticionarios en él se  tergiversaban los hechos históricos, “pudiendo llegar a provocar -decían– desórdenes masivos en Ucrania”.

Sigue…

sábado, 11 de febrero de 2017

Ucrania, un pueblo sin paz



La hambruna en Ucrania se cobró millones de vidas. Dicen, quienes entienden más que yo de estas cosas, que: los seis millones de muertos que se les atribuyen a los alemanes en los campos de concentración, son una burla (pues fueron en realidad muchos menos —millones menos—) a los seis millones de ucranianos que el genocida Stalin provocó con sus políticas asesinas tras la revolución rusa. Me temo que jamás conoceremos la verdad aunque este sea nuestro deseo. Nos endulzamos la vida como si fuera un café y al llegar la muerte, nos pone a dieta de una vez y para siempre. 



Tras la brutal represión de Stalin, el pueblo ucraniano ha tenido que soportar la Segunda Guerra Mundial y la infame Guerra Fría del lado de los malos, para terminar siendo en la actualidad 'carne de cañón' en el fuego cruzado de las dos naciones más miserables de la Tierra. Hoy día, el pueblo ucraniano se ve sumido en una guerra fratricida que no tiene más razón de ser que las ansias dominadoras de su majestad imperial usamericana. Ni un respiro, ni un minuto de paz, ni una gota de consuelo; horror y miseria hasta el fin de los tiempos.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Libros - Confesiones de un gángster económico de John Perkins


La capital del Ecuador, Quito, se extiende a lo largo de un valle volcánico en los Andes, a más de dos mil ochocientos metros de altitud. Los habitantes de esta ciudad, fundada mucho antes de la llegada de Colón a las Américas, están acostumbrados a ver la nieve en las cumbres que los rodean, y eso que viven pocos kilómetros al sur del ecuador.

La ciudad de Shell, avanzadilla fronteriza y puesto militar roturado en la Amazonía ecuatoriana para servir a los intereses de la petrolera cuyo nombre ostenta, está casi dos mil quinientos metros más baja que Quito. Hirviente de actividad, la habitan sobre todo soldados, obreros del petróleo e indígenas de las tribus shuar y quechua que trabajan para aquéllos como peones y prostitutas.

Viajar de una ciudad a otra obliga a recorrer una carretera tan tortuosa como impresionante. Las gentes de estos lugares dicen que durante el trayecto se pasa por las cuatro estaciones del año en el mismo día.

Aunque he conducido muchas veces por esa carretera, nunca me canso de sus espectaculares paisajes. A un lado, el roquedal desnudo, salpicado por cascadas torrentosas y espesuras de bromeliáceas. Al otro, un despeñadero que desciende abruptamente hasta el abismo por cuyo fondo corre el río Pastaza, un afluente del Amazonas que serpentea Andes abajo. Sus aguas provienen de los glaciares del Cotopaxi, uno de los volcanes activos más altos del planeta considerado una deidad en tiempos de los Incas, y van a volcarse en el océano Atlántico, a unos cinco mil kilómetros de distancia.

En 2003 salí de Quito en un todoterreno Subaru y enfilé hacia Shell provisto de una misión muy distinta de cualquiera de las aceptadas por mí con anterioridad. Iba a tratar de poner fin a una guerra que yo mismo había contribuido a desencadenar. Como en tantos otros casos cuya responsabilidad hemos de asumir nosotros los EHM, esa guerra era prácticamente desconocida fuera del país donde tenía lugar. Yo iba a reunirme con los shuar, los quechua y sus vecinos los achuar, los zaparo y los shiwiar; tribus decididas a impedir que nuestras compañías petroleras siguieran destruyendo sus hogares, sus familias y sus tierras, aunque ello significase poner en peligro sus vidas. Para ellos estaba en juego la supervivencia de sus hijos y de sus culturas, mientras que para nosotros era cuestión de poder, de dinero y de recursos naturales. Ese es uno de los muchos aspectos de la lucha por el dominio del mundo, del sueño de unos hombres codiciosos en busca del imperio global. Construir el imperio global es lo que se nos da mejor a los EHM.

Somos una élite de hombres y mujeres que utilizamos las organizaciones financieras internacionales para fomentar condiciones por cuyo efecto otras naciones quedan sometidas a la corporatocracia que dirigen nuestras grandes empresas, nuestro gobierno y nuestros bancos. Al igual que nuestros semejantes de la Mafia, los EHM concedemos favores. Estos adoptan la apariencia de créditos destinados a desarrollar infraestructuras: centrales generadoras de electricidad, carreteras, puertos, aeropuertos o parques industriales. Una de las condiciones de estos empréstitos es que los proyectos y la construcción deben correr a cargo de compañías de nuestro país. y el resultado es que, en realidad, la mayor parte del dinero nunca sale de Estados Unidos. En esencia, sencillamente se transfiere desde los emporios bancarios de Washington a las constructoras de Nueva York, Houston o San Francisco.

Pese al hecho de que el dinero regresa casi enseguida a las corporaciones que forman parte de la corporatocracia acreedora, el país destinatario queda obligado a reembolsado íntegramente, el principal más los intereses. Si el EHM ha trabajado bien, esa deuda será tan grande que el deudor se declarará insolvente al cabo de pocos años y será incapaz de pagar. Cuando esto ocurre, nosotros, lo mismo que la Mafia, reclamamos nuestra parte del negocio. Lo cual comprende, a menudo, una o varias de las consecuencias siguientes: votos cautivos en Naciones Unidas, establecimiento de bases militares o acceso a recursos preciosos corno el petróleo y el canal de Panamá. El deudor sigue debiéndonos el dinero, por supuesto... y otro país más queda añadido a nuestro imperio global.

Mientras conducía de Quito a Shell en mi coche, en aquel día soleado de 2003, mi memoria retrocedió treinta y cinco años, a la primera vez que vi esa parte del mundo. Había leído que Ecuador, pese a su extensión relativamente modesta de 285.000 kilómetros cuadrados, tiene más de treinta volcanes activos, más del 15 por ciento de las especies de aves que hay en la Tierra y miles de especies vegetales todavía pendientes de clasificación. Además, es un país multicultural, donde los habitantes que hablan lenguas indígenas son casi tantos como los que hablan español. A mí me pareció fascinante y, desde luego, exótico; pero, sobre todo, las palabras que acudieron a mi mente en aquel entonces fueron puro, intacto e inocente. Mucho ha cambiado en estos treinta años.

En 1968, época de mi primera visita, la Texaco acababa de descubrir petróleo en la Amazonia ecuatoriana. Hoy el crudo representa casi la mitad de las exportaciones del país. El oleoducto transandino construido poco después de mi primera visita ha derramado desde entonces más de medio millón de barriles sobre la frágil selva tropical: más del doble de lo que supuso el vertido del Exxon Vdldez.2 En la actualidad, un nuevo oleoducto de quinientos kilómetros, y 1.300 millones de dólares de coste, construido por un consorcio patrocinado por los EHM, promete convertir Ecuador en uno de los diez primeros proveedores mundiales de crudo de Estados Unidos. Se han talado superficies inmensas de selva, los guacamayos y los jaguares prácticamente se han extinguido, tres culturas indígenas ecuatorianas han sido llevadas al borde de la desaparición, y varios ríos antes cristalinos se han convertido en vertederos.

Durante ese mismo período, las culturas indígenas empezaron su lucha de resistencia. El 7 de mayo de 2003, por ejemplo, un grupo de abogados estadounidenses presentó, en representación de más de treinta mil indígenas ecuatorianos, una demanda contra ChevronTexaco Corp por una cuantía de 1.000 millones de dólares. El escrito afirma que de 1971 a 1992 la petrolera gigante derramó en ríos y charcas más de 18 millones de litros diarios de efluentes tóxicos -es decir, aguas contaminadas con petróleo, metales pesados y carcinógenos- y que la compañía dejó a sus espaldas casi 350 pozos a cielo abierto llenos de contaminantes que siguen matando a humanos y animales.

A través de las ventanillas de mi todoterreno podía ver grandes bancos de niebla procedentes de la selva que remontaban las quebradas del Pastaza. Yo llevaba la camisa empapada de sudor y el estómago empezaba a revolvérseme, pero la causa no era sólo el intenso calor tropical y el serpenteo incesante de la carretera. Empezaba a pagar mi tributo, conociendo el papel desempeñado por mí en la destrucción de aquel bello país. Porque debido a la acción de mis colegas EHM y mía, Ecuador está hoy mucho peor de lo que estaba antes de introducir allí las maravillas de la ciencia económica, la banca y la ingeniería modernas. Desde 1970 y durante ese intervalo llamado eufemísticamente el Boom del Petróleo, el índice oficial de pobreza pasó del 50 al 70 por ciento de la población. El desempleo y el subempleo aumentaron del 15 al 70 por ciento, y la deuda pública pasó de 240 millones de dólares a 16.000 millones. Al mismo tiempo, la proporción de la renta nacional que reciben los segmentos más pobres de la población decayó del 20 al 6 por ciento.

El caso de Ecuador, por desgracia, no es excepcional. Casi todos los países congregados por nosotros, los gángsteres económicos, bajo el paraguas del imperio global han corrido una suerte parecida.6 La deuda del Tercer Mundo sobrepasa los 2,5 billones de dólares y su coste -más de 375.000 millones de dólares al año según datos de 2004- excede el total de lo que gasta el Tercer Mundo en sanidad y educación, y equivale a veinte veces toda la ayuda extranjera anual que reciben los países en vías de desarrollo. Más de la mitad de "la población mundial sobrevive con menos de dos dólares al día por cabeza, más O menos lo mismo que recibía a comienzos de la década de 1970. Mientras tanto, en el Tercer Mundo el 1 por ciento de las familias más ricas acumula entre el 70 y el 90 por ciento de las fortunas privadas y del patrimonio inmobiliario de sus países (el porcentaje varía según el país que consideremos).

Levanté el pie del acelerador para entrar en las calles de Baños, hermoso centro turístico famoso por sus balnearios. Las aguas termales proceden de ríos volcánicos subterráneos que bajan del muy activo monte Tungurahgua. Los niños corrieron junto al Subaru agitando los brazos y tratando de vendemos goma de mascar y caramelos. Luego dejamos Baños atrás. La espectacular belleza del panorama desapareció de súbito conforme salíamos del paraíso y entrábamos en una versión moderna del Infierno de Dante.

Sobre el río se alzaba un monstruo descomunal, una inmensa pared gris de hormigón que desentonaba allí por completo. Era algo absolutamente antinatural e incompatible con el paisaje. A mí, por supuesto, no tenía por qué sorprenderme su presencia. Sabía que estaba allí, al acecho, como si me esperase. La había visto muchas veces antes, y la había elogiado como símbolo de los grandes éxitos del gangsterismo económico. Aun así, se me puso la piel de gallina.

Esa pared tan horrorosa como incongruente es el embalse que contiene la fuerza impetuosa del río Pastaza y desvía sus aguas hacia unos gigantescos túneles excavados en la montaña, para transformar su energía en electricidad. Se trata de la planta hidroeléctrica de Agoyan. Con su potencia de 156 megavatios, abastece a las industrias que enriquecen a un puñado de familias ecuatorianas y ha sido fuente de inenarrables desgracias para los campesinos y los pueblos indígenas que viven a orillas del río. Esa central hidroeléctrica no es más que uno de los muchos proyectos desarrollados gracias a mis esfuerzos y los de otros gángsteres económicos. Y esos proyectos son la razón de que Ecuador forme hoy parte del imperio global, y el motivo por el cual los shuar, los quechua y sus amigos amenazan con la guerra a nuestras compañías petroleras.

Gracias a estos proyectos, Ecuador está agobiado por la deuda externa hasta tal punto que se ve obligado a dedicar una proporción exorbitante de su renta nacional a devolver los créditos, en vez de emplear su capital en mejorar la suerte de sus millones de ciudadanos que viven en la pobreza extrema. El único recurso que Ecuador tiene para cumplir sus obligaciones con el extranjero es la venta de sus selvas tropicales a las compañías petroleras. O más exactamente, una de las razones por las que el gangsterismo económico puso sus miras en el Ecuador, para empezar, fue que según algunas estimaciones el océano de petróleo encerrado en el subsuelo de su región amazónica podría rivalizar con los yacimientos de Oriente Próximo. El imperio global reclama su parte del negocio en forma de concesiones de prospección y explotación.

La demanda cobró especial urgencia después del 11 de septiembre de 2001, cuando Washington temió que se cerrasen las espitas de Oriente Próximo. Para colmo, Venezuela, el tercer proveedor de Estados Unidos, acababa de elegir a un presidente populista, Hugo Chávez, que se pronunciaba enérgicamente en contra de lo que él llamaba el imperialismo estadounidense, y amenazaba con recortar los suministros de petróleo a Estados Unidos. Los gángsteres económicos habíamos fracasado en Iraq y en Venezuela, pero tuvimos éxito en Ecuador. En aquellos momentos se trataba de ordeñar la vaca hasta la última gota.

El caso de Ecuador es típico de entre los países que los EHM han doblegado política y económicamente. De cada 100 dólares de crudo extraídos de las selvas ecuatorianas, las petroleras reciben 75 dólares. Quedan 25 dólares, pero tres de cada cuatro de éstos van destinados a saldar la deuda extranjera. Una parte del resto cubre los gastos militares y gubernamentales, lo que deja unos 2,50 dólares para sanidad, educación y programas de asistencia social en favor de los pobres.9 Es decir, que de cada 100 dólares arrancados a la Amazonia, menos de 3 dólares van a parar a los más necesitados -aquellas personas cuyas vidas se han visto perjudicadas por los pantanos, las perforaciones y los oleoductos, y que están muriendo por falta de alimentos y de agua potable. Todas estas personas - millones en Ecuador, miles de millones en todo el mundo- son terroristas en potencia. No porque crean en el comunismo, ni en el anarquismo, ni porque sean intrínsecamente perversas, sino porque están desesperadas, sencillamente. Al contemplar la presa hidráulica me pregunté, tal como me ha pasado en otros muchos lugares del mundo, cuándo pasarán a la acción esas personas; como los colonos de Norteamérica contra Inglaterra hacia la década de 1770, o los criollos contra los españoles a comienzos del siglo XIX.

La sutileza de los constructores de este imperio moderno deja en evidencia a los centuriones romanos, los conquistadores españoles y las potencias coloniales europeas de los siglos XVIII Y XIX. Nosotros los EHM somos hábiles. Hemos aprendido las enseñanzas de la historia. No llevamos espada al cinto. No usamos armaduras ni uniformes que nos diferencien de los demás. En países como Ecuador, Nigeria e Indonesia vamos vestidos como los maestros de escuela o los tenderos locales. En Washington y París adoptamos el aspecto de los burócratas públicos y los banqueros. Parecemos gente modesta, normal.


Inspeccionamos las obras de ingeniería y visitamos las aldeas depauperadas. Profesamos el altruismo y hacemos declaraciones a los periódicos locales sobre los maravillosos proyectos humanitarios a que nos dedicamos. Desplegamos sobre las mesas de reunión de las comisiones gubernamentales nuestras previsiones contables y financieras y damos lecciones en la Harvard Business School sobre los milagros macroeconómicos. Somos personajes públicos, sin nada que ocultar. O por lo menos nos presentamos como tales y como tales se nos acepta. Así funciona el sistema. Pocas veces hacemos nada ilegal, porque el sistema mismo está edificado sobre el subterfugio. El sistema es legítimo por definición. 


No obstante (y ésa es una salvedad esencial), cuando nosotros fracasamos interviene otra especie mucho más siniestra, la que nosotros, los gángsteres económicos, denominamos chacales. Esos sí son émulos más directos de aquellos imperios históricos que he mencionado. Los chacales siempre están ahí, agazapados entre las sombras. Cuando ellos actúan, los jefes de Estado caen, o tal vez mueren en «accidentes» violentos.10 Y si resulta que también fallan los chacales, como fallaron en Afganistán e Iraq, entonces resurgen los antiguos modelos. Cuando los chacales fracasan, se envía a la juventud estadounidense a matar y morir.

Mientras dejaba atrás el monstruo, la pared mastodóntica de hormigón gris que encarcela el río, noté de nuevo el sudor que empapaba mis ropas y la angustia que me atenazaba el estómago. Me dirigía hacia la selva para reunirme con los pueblos indígenas decididos a luchar hasta el último hombre para frenar a ese imperio que yo había contribuido a crear, y me invadían los remordimientos.

¿Cómo era posible que se hubiese metido en tan sucios asuntos un chico de
pueblo, un muchacho provinciano de New Hampshire? me preguntaba.