martes, 30 de junio de 2015

La ciudad holandesa donde cobras por no trabajar


Por: Ignacio Pato, lunes 29 de junio de 2015

La ciudad holandesa de Utrecht experimenta este verano con la renta básica para algunos de sus habitantes. Si la vida es el derecho más básico, ¿por qué habríamos de ganárnosla?

La ciudad holandesa de Utrecht quiere responder a esta aparente contradicción: después de verano implementará la renta básica incondicional para algunos de sus habitantes. Es decir, asignará un sueldo a cada ciudadano independientemente de la cotización económica de la persona en cuestión. Solo por ser ciudadano.

La de Utrecht es una apuesta experimental. Mientras unos ciudadanos seguirán recibiendo los beneficios públicos tradicionales asociados a su aportación laboral, otro grupo recibirá un salario incondicional. Junto a la Universidad local, el ayuntamiento de Utrecht pretende observar el comportamiento del segundo grupo en comparación con el primero.

El propósito es claro: verificar si, al despreocuparnos de “ganarnos la vida”, mejora nuestra vida misma. Al mismo tiempo, ha de confirmarse, según los responsables de la iniciativa, que la sociedad sigue funcionando de manera eficiente. Que nadie se queda sentado en casa esperando "su paga gratis", como aseguran los promotores del plan.

El concejal de Trabajo e Ingresos de la ciudad, Victor Everhardt, argumenta que la base del experimento está en la confianza. Según los datos que maneja Everhardt en el ayuntamiento, solo un 1,5% de la población abusa de las prestaciones públicas. El concejal confirma además que otras ciudades como Tilburg, Nijmegen o Groningen se han interesado por la idea y seguirán de cerca su evolución.

No se trata del primer experimento en este terreno. Entre 1974 y 1979, la comunidad agrícola de Dauphin, en Canadá, probó algo similar. Los resultados demostraron que el nivel de pobreza disminuyó y que la ocupación laboral lo hizo solo entre adolescentes y madres con hijos pequeñosLas visitas al médico se redujeron en un 8,5%La violencia doméstica también descendió, así como los accidentes de coche y las hospitalizaciones psiquiátricas.

Sin embargo, es cierto que Dauphin era solo una localidad de unos pocos miles de habitantes que vivían en su mayoría del autoempleo agrícola. Ahora, Utrecht, una ciudad de algo más de 300.000 habitantes, dará un paso más allá del clásico estado de bienestar en un entorno urbano del siglo XXI.

A las prestaciones condicionadas probará un ingreso económico incondicional. Sí: solo por el hecho de ser ciudadano. Dinero solo por vivir.

El reto es tan grande como prometedor: si el experimento de Utrecht responde satisfactoriamente al desafío de mantener en funcionamiento una ciudad media sin contraprestaciones laborales de ningún tipo, quizá estemos a las puertas de un cambio inimaginable.

Un cambio que afectaría a nuestras vidas más que todas las elecciones políticas juntas.

Desde que nos levantásemos hasta que nos acostásemos.

"La vida no es algo que deba ganarse"


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