viernes, 19 de julio de 2013

La Reunión



George W. Bush había sido abducido una vez más, la tercera en los últimos nueve meses. Las reuniones del Plan Maestro para la Tierra y la Humanidad se celebraban en Caronte, la luna de Plutón. W –así lo llamaban en la tierra- había sido nombrado representante de la humanidad, por ser el presidente del país con mayor potencial de destrucción nuclear. Desde la tierra también habían sido convocados a Caronte, Kukulkán como delegado de los Agentes Creadores con sede en El Ártico y Pachamama como delegada del Comité para el Mantenimiento Planetario, con sede en La Antártida.

La reunión había sido pre-programada doce milenios atrás, justo después del primer desastre nuclear ocurrido en la península del Sinaí. Si bien es cierto que éste había sido provocado por los Agentes Creadores, -los Dioses para los humanos-, los humanos, como dignos herederos suyos, habían conseguido los niveles tecnológicos  y un grado de locura suficiente como para poner en peligro a la humanidad, a todos los seres vivos del planeta y a la tierra misma. Se decidió entonces que, si en algún momento de la evolución humana se corría el riesgo de que hubiera otra catástrofe nuclear, se tomarían las medidas necesarias para prevenirlo; no permitirían que una única especie amenazase el planeta entero.

Las reuniones se realizaban siempre bajo la tutela y el arbitrio de la Liga Cósmica para la Paz. Este organismo estaba constituido por 21 miembros: uno por cada una de las siete dimensiones conocidas, uno por cada uno de los once superuniversos conocidos, un presidente elegido por consenso y un vocal y un secretario elegidos por el presidente. La LCP tenía derecho de veto y lo usaba para oponerse a cualquier resolución de guerra, apocalipsis o desastre natural inducido; la experiencia les había enseñado que aquellas resoluciones no lograban sus objetivos y había siempre gran cantidad de seres que pagaban las consecuencias, mientras que los causantes generalmente sabían esquivar los golpes. El gran diluvio en la tierra, que había sido un castigo para los Agentes Creadores, casi había terminado con la humanidad y apenas sobrevivieron un 30% de las plantas y animales. La LCP no lo permitiría una segunda vez.

Además de los tres representantes planetarios, con voz pero sin voto y la LCP, con voz y derecho al voto de veto, estaban convocadas otras tres organizaciones, que debían decidir  por consenso el futuro inmediato para la tierra y la humanidad:

La CCESLANI: Confederación de Comisarios Errantes para la Salvaguarda del Libre Albedrío y la No Intervención, quienes tenían una delegación en el Tíbet, estaba representada por Lobsang Rampa, un humanoide gordito y simpático que a pesar de su apariencia era un duro negociador. Rampa ya había protegido a la humanidad en multitud de ocasiones anteriormente, aunque esta vez habíamos conseguido llevar su paciencia hasta el límite. En esta ocasión tenía planeado votar a favor de la decisión más dura.

La Unión de Entidades Pseudo-Antropomorfas, la UEPA, estaba representada por Draco, un reptiliano resentido que había visto como en la tierra, sus primitivos antepasados no habían podido evolucionar a causa de un meteorito y que en la actualidad, los humanos dominantes usaban a los reptiles para fabricar zapatos y cinturones. A pesar de las Leyes Universales de No Intervención, los reptilianos pasaban de vez en cuando por la tierra al modo vikingo. En sus rápidas razias secuestraban a los humanos para extraer ADN con el que poder criarlos como ganado. Draco estaba dispuesto a conseguir un buen trato al fin, había visto cómo el representante de la CCESLAN flaqueaba. Los humanos eran ambiciosos y egoístas como ellos, pero carecían de sentido común, eran unos locos que creían que había un Ente superior que siempre les sacaría las castañas del fuego.

Por último estaba Satán, como representante de la CCIIGDEE: Comunidad Científica Interestelar de Ingeniería Genética y el Desarrollo de Especies Exóticas. Satán había sido el encargado de sembrar la vida en la tierra cuando las condiciones ambientales fueron favorables, ya que la tierra se le había concedido como planeta experimental. Había visto cómo un meteorito había acabado con la primera siembra en Exp.:666/7/E-26b’342mSU8 (experimento 666 en el séptimo planeta, de la estrella 26 billones 342 millones del superuniverso 8) y cómo los Anunnaki –Agentes Creadores según ellos mismos- habían invadido la tierra y habían modificado el código genético de los Neanderthal, -su segunda siembra- para conseguir esclavos a su servicio y que además, para más guasa, habían inculcado a los humanos la idea de que Satán era algo así como un ser diabólico y los mantenían en un estado de subdesarrollo mental digno de estudio. Las miraditas de Kukulkán le ponían nervioso y esta vez no lo dejaría pasar; aunque sentía un profundo amor por todas las criaturas vivas, estaba dispuesto a hacérselas pagar a los Agentes Creadores llevándose por delante a los humanos si hiciese falta.

Tras unas exhaustivas deliberaciones, plagadas de presiones y amenazas por parte de todas las organizaciones, se llegó por fin a una decisión consensuada:

En Caronte, satélite de Plutón, a 15 de enero de 2002 TT (tiempo terrestre). Los representantes de las organizaciones LCP, CCESLANI, UEPA y CCIIGDEE ante los representantes de la tierra Kukulkán, Pachamama y George W. Bush, resolvemos que:

* Los Anunnaki o Agentes Creadores serán exiliados de la tierra a su planeta de origen en la estrella llamada Sirio-B y cesarán cualquier influencia en los humanos a partir de la fecha de esta resolución.
* Durante el siguiente ciclo solar alrededor de la galaxia de 21.000 años TT a partir del próximo 21/12/2012, la UEPA podrá disputar en igualdad de condiciones la tierra a los humanos; prevalecerá la raza que muestre más inteligencia en la conservación del medio y de las restantes especies.
*Queda terminantemente prohibido el uso de las armas nucleares con fines bélicos. Se permite el uso de las hambrunas inducidas, la eugenesia, las pandemias y el uso de tóxicos y químicos que afecten únicamente a las especies en competencia.

- Cof! Cof! cof! ¡Hay que ver qué brusquedad!

George W. Bush se había atragantado con una galleta. Kukulkán y Pachamama no habían tenido ningún miramiento al reingresar el cuerpo astral de W. Esta vez los habían desterrado, tendrían que hacer las maletas y largarse después de pasar en la tierra 450.000 años, un suspiro nada más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario