sábado, 31 de diciembre de 2011

    "La creencia casi religiosa de que existía una lógica perfecta que gobernaba un mundo de certidumbres se había desarmado a sí misma.
    La lógica había revelado los límites de la lógica. La busca de la certidumbre había revelado la incertidumbre.
    Esta noción de absoluta certeza no existe en la vida humana. Nuestro conocimiento, nuestro posible conocimiento de este mundo de ideas sólo puede ser incompleto y finito porque así es como somos nosotros.
    El problema es que incluso hoy ciertas ideas siguen pareciendo demasiado peligrosas, porque nuestros tiempos no son tan diferentes de los de Cantor, Boltzmann o Gödel, también nosotros sentimos que cosas que sentíamos sólidas son desafiadas... sentimos que nuestras certezas se nos escapan. Y así, como entonces, queremos desesperadamente aferrarnos a la creencia en la certidumbre que nos hace sentirnos seguros.
    Al final de este viaje, la cuestión que se nos plantea es de hecho la misma que en la época de Cantor y Boltzmann: ¿hemos madurado lo suficiente como para vivir con incertidumbres? ¿o repetiremos los mismos errores del siglo XX y le juraremos lealtad ciega a una nueva certidumbre?"


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