martes, 19 de julio de 2011

   
Es la primera vez que voy a una pelea de lucha libre a cuatro bandas. Ha estado bien. Conseguí una entrada en Interfrenología por 14. El show ha terminado en tablas pero los contendientes prometen hacer una nueva gira algún día.

En un rincón estaba Yahvéz, bajito y flacucho, pero con la fuerza titánica que dan el rencor y los deseos de venganza. Es racista, clasista, misógino y violento, le encantan las hecatombes con ovejas blanquitas. Vive en un parque de caravanas con toda su familia, que son muy parecidos todos pues llevan varios milenios de endogamia. Tiene un grupo de country-folk con seis primos que se llama “The Rabinozz Band”. Tiene mucha pasta pues es el inventor del interés compuesto bancario y en breve patentará el combustible a base de plasma y otro a base de viento solar.

En otro rincón estaba Jesu Trispo, JT para los colegas, tiene un buen cuerpo y una melenaza ondulada, pero es un poco lelo y se deja comer las sopas por cualquiera. Vive en un barrio lleno de bandas que dicen adorarlo aunque en realidad pasan de su culo, son los Fatólicos que se dedican a la pornografía infantil, los Adventistas del Séptimo Día que se dedican a la extorsión, y otras cincuenta más al menos. JT trabaja de día en un almacén de reparto de hostias al por mayor y las noches las pasa en el sótano viendo porno en su 386 y fabricando aparatos estrafalarios con baterías viejas y cinta aislante negra.

En el tercer rincón estaba Jalá, grandote pero con poco seso, ha hecho sus músculos en los gimnasios y tomando suplementos de proteínas. Necesita que le digan para dónde ir ya que en caso contrario reparte leña sin conocimiento como un pollo decapitado. Le faltan varios dedos en ambas manos pues se pasa la vida jugando con material explosivo marca ACME (Apocalipsis Company Mephistopheles Ecuménica). Se masturba pensando en JT porque le gusta su pelo, pero al que en realidad da por el culo es a Yahvéz.

En el cuarto rincón estaba Kalipa, una tía llena de tatoos, tantos que parece azul, con ocho brazos que le implantó un genetista loco. Ahora se dedica a la lucha porque hará unos cuatro mil años la dejó su novio y no lo puede olvidar, fue a terapia freudiana y terminó peor, ahora a los tíos se los folla una vez y les corta la cabeza después a lo mantis religiosa. Vive en un manicomio en el que la someten a todo tipo de experimentos con medicamentos, pero han descubierto que la única manera de controlarla es dejarla que se pase el día colocada a base de opio y dejarla salir de vez en cuando a las peleas de lucha.

No pude ver los golpes que aparecían en el flayer como las patadas-dobles-rizadas con triple tirabuzón y caída en barrena, creo que fue porque Kalipa, que se había puesto hasta las trancas de marihuana antes del show, no pudo levantarse en ningún momento de su rincón, pero sabiendo que el público había pagado para ver un espectáculo violento, no quiso quedar mal e hizo un enorme esfuerzo para por lo menos parecer peligrosa, con lo que adelantó los ocho brazos con los dedos corazón levantados y sacó mucho la lengua.  JT tuvo la mala fortuna de mirar en ese momento hacia ella y se dio tal susto que se meó encima y se pasó el resto de la lucha mirando hacia el infinito y mascullando algo del demonio y de una paloma blanca, no dio un solo golpe. Mientras tanto Jalá y Yahvez se engancharon desde el primer minuto y se hicieron un nudo desde el que de vez en cuando se atizaban golpes en los costados y algún que otro cabezazo, pero fue imposible separarlos.

Tampoco vi terminar la pelea pues tuve que llamar a una ambulancia para Budan, el tipo que tenía al lado que casi se muere el pobre, no paraba de reírse como un enajenado y al final acabó atragantándose con las palomitas.

El resultado lo vi en Telahinco el famosísimo canal de televisión de Bermuloni, que siempre cubre este tipo de espectáculos.
 



sábado, 9 de julio de 2011

Son mi debilidad y la de al menos otras 15.000 personas que fueron al Palacio de los deportes.
Se disculparon por no haber venido antes y por tocar un miércoles, nos contaron que no usarán nunca ordenadores para hacer su música, lo pasaron en grande al descubrir que coreábamos todas sus canciones, incluso las más recientes y que somos gente muy divertida.



Dave lo mismo se emociona cuando cantas con  él sus canciones que te eructa como un camionero o te lanza un beso, mi genio favorito. 





Pat, el recuperado Pat Smear, me gustaba más su estilo de pelos fritos de los primeros tiempos de FF, se le dan como a nadie los riff.



Chris es un fenomenal guitarrista, tranquilo y cañero a la vez, bueno es verle en acción con su otro grupo Me First And The Gimme Gimmes.


A Nate le agradezco su fidelidad con el grupo, creo que es el pegamento que no se ve pero se siente, es posible que más de una canción sea suya.

 

Taylor canta como los ángeles y es el mejor batera que he tenido el gusto de escuchar, sin desmerecer a Dave claro. 
Al tecladista no lo conozco de nada, pero se empleó como el que más y me encantó verlo con el acordeón cuando tocaron “Cold day in the sun”.


Nos han agradecido nuestro entusiasmo y prometen volver pronto, yo no pienso esperar sentada y de momento voy a tratar de hacerme con el disco que sacaron junto a “Wasting light”, unos cover y caras b de discos anteriores “Medium rare”.

Yo tengo las pilas cargadas para rato, estas son las cosas que de verdad me alimentan. Me quedo con el comentario que hace Fernando Neira de un momento del concierto “..la multitud coreaba My hero como si fuera lo último que tuvieran que hacer con sus cuerdas vocales de por vida”.
Es verdad, yo les regalé mi voz, a cambio me quedé con la suya.
Es mi historia de amor.

martes, 5 de julio de 2011


Una pesadilla es una pesadilla y no hay por qué clasificarla necesariamente, es lo que es, algo absurdo que se ve y se siente cuando se está dormido.

Viene al caso definir una pesadilla cuando anoche tras una ingesta masiva de jugo de cebada y una latilla de calamares en su tinta, creí que era una buena idea tirarme en plancha en los brazos de Morfeo y permitir que tuviera una de esas noches en las que le doy cuerda para que se desfogue, una “Mad Men Night”, pobre, lo tenía abandonado

En su línea, tal y como viene haciendo desde que lo conozco (eones ya), me lleva a caballito a lugares nunca antes visitados y no por eso menos conocidos.

Anoche estuvimos de caza tras una araña del tamaño de un centollo y acorazada como un Pantzer, señal inequívoca de los miedos atávicos y comunes que nos acechan.

Y por fin la araña resultó muerta después de muchos golpes.

Lo único que tengo que decir a los fabricantes de cerveza holandesa es que por favor reduzcan el aditivo de lúpulo en época veraniega, ya que otro modo se arriesgan a crear pánico colectivo nocturno entre sus consumidores.

Gracias.