jueves, 30 de junio de 2011

De los Días Especiales y Otras Yerbas


¿Qué se supone que se pretende con los días especiales de cada puñetera cosa que se nos ocurra?, ¿normalizar?, ¿concienciar?

El día del orgullo gay, el día de la mujer trabajadora, el día del anciano con andador, el día de la butifarra catalana de cerdo ibérico

Está claro que no sé qué se pretende, puede ser la venta de profilácticos, de zapatillas de deporte o dar trabajo a publicitarios que de otro modo morirían de hambre.

Hace ya rato que me hice cínica y no necesito acallar mi conciencia comprándoles vacunas a los niños de África, ni me va a hacer dormir mejor que la Asociación de la enfermedad de Crohn tenga un nuevo aparato para la detección precoz de los síntomas.

Eso sí, admiro a los tipos que inventaron las oenegés, las asociaciones sin ánimo de lucro, las fundaciones, las sectas y las religiones. Unos Genios, sí señor.

¿Qué nos hace merecer un día especial, o nos hace más solidarios? ¿haber nacido hombre o mujer?, ¿en un país o en otro?, ¿poseer más o menos renta?, ¿ser de una orientación sexual u otra?, ¿tener una enfermedad rara o minoritaria?, ¿haber padecido una guerra o no?

¿Me hace más solidaria o mejor persona dar el diezmo a la iglesia del prepucio momificado de sancristo en vez de pasar el rato jugando a la brisca con la abuela viuda del portal de al lado?

Puede que la razón para crear los días especiales y las asociaciones sin ánimo de lucro sea más prosaica al fin y al cabo, pues pertenecer a una ONG o apuntarse al fiestón de Faldeas Infantiles queda chulo en el currículum, desgrava en hacienda, y da para horas de autobombo en el bar con los colegas.

Triste futuro nos espera si los buenos de esta película son los Payasos sin fronteras o los que se sacaron de la manga el día del cocido madrileño solidario.

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