martes, 28 de junio de 2011

Capítulo I


Hablando en tuiteriano: para mi próximo truco necesito unas cervezas, mi hachepé y la banda sonora de lo último de Foo Fighters, que me inspira mogollón*, ¡ah! y leer el blog de Carlos Carnicero, que me pone como un obelisco, enfurecida total.

Aparte de tener unos genes cabrones de verdad, los de la abuela materna Ollie**, que te arreaba unos zapatillazos del quince por todo y por nada, sólo porque se murió su querido esposo en plena posguerra de un ataque al corazón y no fusilao como hubiera debido, el muy gilipollas.
Aparte de la configuración del medio cielo del horóscopo y de la herencia materna, creo que ya he venido por aquí en varias ocasiones y sólo deseo que se pare esta mardita rueda del karma para no tener que volver más. NUNCA MAS.

*Del  griego Mogollónides, señor con barba, marinero de luces, amigo de Aquiles y sus Marmitones.

**Ollie, de la serie de TV “El Gordo y el Flaco”. La abuela era el gordo claro.


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